Rey Carlos II

Rey Carlos II


We are searching data for your request:

Forums and discussions:
Manuals and reference books:
Data from registers:
Wait the end of the search in all databases.
Upon completion, a link will appear to access the found materials.

Carlos, hijo de Carlos I y Henrietta Maria, nació en 1630. Como Príncipe de Gales durante la Guerra Civil, Carlos fue puesto a cargo del oeste de Inglaterra y participó en la Batalla de Edgehill en 1642.

Después de la derrota de las fuerzas realistas, Carlos se exilió a las Islas Sorlingas. Posteriormente vivió en Jersey y Francia. En 1649 Carlos fue proclamado rey de Escocia. Llegó a Edimburgo, pero después de las derrotas militares en Dunbar y Worcester, se vio obligado a huir a Francia.

El 3 de septiembre de 1658 murió Oliver Cromwell. Unos meses antes, Cromwell había anunciado que quería que su hijo, Richard Cromwell, lo reemplazara como Lord Protector de la Commonwealth.

El ejército inglés estaba descontento con esta decisión. Si bien respetaban a Oliver como un hábil comandante militar, Richard era solo un granjero. En mayo de 1659, los generales obligaron a Richard a retirarse del gobierno.

El parlamento y los líderes del ejército empezaron a discutir entre ellos sobre cómo debería gobernarse Inglaterra. El general George Monk, el oficial a cargo del ejército inglés con base en Escocia, decidió tomar medidas y en 1660 marchó con su ejército a Londres.

Cuando llegó Monck, reinstaló la Cámara de los Lores y el Parlamento de 1640. Los realistas ahora controlaban el Parlamento. Monck ahora se puso en contacto con Charles, que vivía en Holanda. Charles estuvo de acuerdo en que si lo nombraban rey, perdonaría a todos los miembros del ejército parlamentario y continuaría con la política de tolerancia religiosa de la Commonwealth. Charles también aceptó que compartiría el poder con el Parlamento y no gobernaría como un monarca "absoluto" como su padre había tratado de hacer en la década de 1630.

Esta información se pasó al Parlamento y finalmente se acordó abolir la Commonwealth y recuperar la monarquía. El Parlamento recaudó casi 1 millón de libras esterlinas y con este dinero se pagó a los soldados del ejército y los enviaron a casa. Al mismo tiempo, a Charles se le concedió permiso para formar dos regimientos permanentes para él, los Royal Scots y los Coldstream Guards.

Como recompensa por su acción, el general George Monck se convirtió en uno de los ministros más importantes del rey. Muchos de los hombres que habían luchado como Cavaliers contra los Roundheads también se convirtieron en ministros y consejeros. Algunos de estos hombres querían vengarse de los que habían matado a su rey. Un gran número de los responsables estaban ahora muertos. Sin embargo, muchos de los que aún estaban vivos fueron castigados. Once miembros de la Cámara de los Comunes que habían firmado la sentencia de muerte de Carlos I fueron ahorcados, extraídos y descuartizados. Los realistas incluso desenterraron el cuerpo de Oliver Cromwell y lo exhibieron en Tyburn.

Charles y su Parlamento pro-realista ahora intentaron lidiar con los puritanos. Se aprobó una nueva Ley de Uniformidad que ilegalizó los actos de culto puritano. Aquellos que se negaron a obedecer esta ley se hicieron conocidos como inconformistas o disidentes. Un gran número de inconformistas fueron a prisión porque no estaban dispuestos a renunciar a sus creencias religiosas.

Los hombres que habían sido anglicanos antes de la Guerra Civil fueron nombrados para puestos superiores en la iglesia. Los obispos volvieron a ser miembros de la Cámara de los Lores.

Los puritanos también perdieron su poder en política. En el futuro, a los puritanos ya no se les permitiría convertirse en miembros de la Cámara de los Comunes o consejeros locales. También fueron excluidos de las universidades y de la enseñanza en las escuelas. También se impuso una estricta censura a los libros. Todos los libros que tratan de historia, ciencia o filosofía tenían que ser revisados ​​por el gobierno y los líderes de la iglesia antes de ser publicados.

Los periódicos también quedaron bajo el control del gobierno. También se cerraron cafeterías, donde la gente a menudo hablaba de política.

En 1662 Carlos se casó con Catalina de Braganza, la hija del rey de Portugal. Esto no logró producir un heredero, pero a través de sus relaciones con Nell Gwyn, Barbara Villiers, la duquesa de Portsmouth y Louise de Keroualle, tuvo varios hijos.

En 1665 Inglaterra se vio envuelta en una guerra con Holanda. La guerra no salió bien y en 1667 la flota holandesa derrotó a la armada inglesa. Charles temía que ahora era probable que los franceses invadieran una Inglaterra debilitada. Durante cientos de años, los franceses fueron considerados los principales rivales europeos de Inglaterra. Una de las razones de este constante conflicto se refería al tema de la religión. Mientras que Inglaterra era una nación protestante, Francia siempre había permanecido fiel a la fe católica.

Charles, temiendo que su poderoso vecino intentara invadir Inglaterra, envió a su hermana Henrietta a hablar con Luis XIV de Francia. En sus conversaciones, Henrietta le dijo a Luis XIV que Carlos II quería que Inglaterra y Francia se convirtieran en aliados. Luis XIV respondió que estaba dispuesto a ayudar a Inglaterra, pero a cambio exigió que Carlos se hiciera católico. Charles estuvo de acuerdo con esto, pero argumentó que necesitaba tiempo antes de anunciar su decisión al pueblo de Inglaterra. Carlos temió que los protestantes ingleses pudieran intentar derrocarlo cuando se dieron cuenta de que tenían un rey católico.

En 1670 Carlos II y Luis XIV firmaron el Tratado de Dover. En el tratado, Luis XIV acordó darle a Carlos una pensión anual. Se pagaría una suma adicional de dinero una vez que Charles anunciara al pueblo inglés que se había unido a la iglesia católica. Luis XIV también prometió enviar a Carlos 6.000 soldados franceses si el pueblo inglés se rebelaba contra él. Charles, por su parte, accedió a ayudar a los franceses contra los holandeses. También prometió hacer todo lo posible para evitar que los protestantes ingleses persiguieran a los católicos.

Este tratado se mantuvo en secreto para el pueblo inglés mientras Carlos intentaba persuadir al Parlamento para que se hiciera más amistoso con el gobierno francés. Charles usó parte del dinero para sobornar a ciertos miembros del Parlamento. Estos parlamentarios, que apoyaron las políticas pro-católicas de Charles, fueron conocidos como conservadores por sus oponentes en el Parlamento.

Los puritanos perdieron el control del gobierno después de la Restauración en 1660. Sin embargo, la gran mayoría de los miembros de la Cámara de los Comunes siguieron siendo protestantes leales.

En 1670, Carlos se convirtió en católico romano. Sin embargo, como el Parlamento y aproximadamente el 90% de la gente en Inglaterra eran protestantes, Charles tuvo que mantener esto en secreto. Después de convertirse en católico, Charles se esforzó mucho por proteger a otros católicos de la persecución protestante. Sin embargo, no pudo evitar que el Parlamento aprobara las leyes de prueba que impedían a los católicos ser miembros del Parlamento o ocupar cualquier otro cargo importante.

Carlos y su esposa Catalina de Braganza no tuvieron hijos. Había dos posibles candidatos para convertirse en rey cuando Carlos murió; James, su hermano menor y James Scott, duque de Monmouth, su hijo mayor ilegítimo.

En 1678, Titus Oates, un ministro anglicano, anunció que había descubierto un complot católico para matar a Carlos II. Oates afirmó que Charles sería reemplazado por su hermano católico romano, James. Continuó argumentando que después de que Santiago llegara al trono, los protestantes serían masacrados por miles. Este anuncio hizo que los católicos fueran más impopulares que nunca, y ochenta de ellos fueron arrestados y acusados ​​de participar en el complot. Varios fueron ejecutados antes de que se revelara que Titus Oates había estado mintiendo.

El conde de Shaftesbury era un miembro de alto rango del gobierno del rey. Shaftesbury era un firme partidario de la tolerancia religiosa y esto le provocó un enfrentamiento con el conde de Clarendon. Shaftesbury sobrevivió, pero luego fue destituido de su cargo cuando expresó sus dudas sobre el papel que desempeñaba el hermano del rey, James.

Shaftesbury ahora argumentó que el rey debería convocar un nuevo Parlamento para discutir estos temas. Sus seguidores empezaron a llevar cintas verdes (los colores de los Levellers). El rey, preocupado por este acto de rebelión, hizo arrestar a Shaftesbury y enviarlo a la Torre de Londres.

La insatisfacción con el rey continuó y después de un año Shaftesbury fue liberado y James fue enviado a vivir al extranjero. Shaftesbury volvió al poder como presidente del consejo privado. En esta posición, instó a Carlos II a volver a casarse en un esfuerzo por producir un heredero al trono. Carlos, que quería que su hermano lo sucediera como rey, se negó y destituyó a Shaftesbury de su cargo.

En julio de 1681, el conde de Shaftesbury fue arrestado y acusado de alta traición. Sin embargo, en noviembre de 1681, el gran jurado desestimó los cargos. Shaftesbury fue liberado, pero temiendo que lo arrestaran nuevamente, huyó a los Países Bajos, donde murió en 1683.

Justo antes de morir en febrero de 1685, Charles admitió que era católico romano. También anunció que su hermano James, que también era católico, lo sucedería en el trono.

No se puede imaginar cómo todas las personas aquí se sienten afectadas de alegría ante la esperanza de tener un Rey nuevamente. Su foto (de Charles) está colgada en muchos lugares de las calles ... ayer hubo un señor que dijo que lo había visto últimamente y que no era tan guapo como esa foto, por lo que la gente estaba tan enojada que cayó sobre el hombre y lo golpeó con fuerza.

Había 20.000 soldados ... gritando de alegría; las calles cubiertas de flores, las campanas repicando, las fuentes llenas de vino.

Ahora me siento mejor ... Es mejor tener un rey que quinientos.

El rey Carlos II ... fue corrompido por Francia ... continuamente engañaba a su pueblo ... era vago ... disfrutaba de los placeres del ingenio y la risa, con los hombres más viciosos y sin valor de su época.

Henrietta de Inglaterra ... cuya inteligencia era igual a su belleza ... hermana del rey de Inglaterra y cuñada del

Rey de Francia ... conoció a Luis XIV y prometió que el Parlamento restablecería la religión católica en los tres reinos de Inglaterra, Escocia e Irlanda.

El Rey de Inglaterra, convencido de la verdad de la religión católica ... acepta reconciliarse con la Iglesia de Roma, tan pronto como los asuntos de su reino se lo permitan ... el dicho Rey (Luis XIV) acepta ayudar a su Majestad (Carlos II) ... si es necesario ... enviando 6.000 hombres.

Él (Carlos II) tuvo muchas grandes fallas ... Descuidó las necesidades de la gente ... Guerras, plagas, incendios hicieron que su reinado fuera muy problemático y poco próspero.

El Rey ... se mezcló entre la multitud, permitió que cada hombre le hablara como quisiera, salía a vender por las mañanas, a peleas de gallos o carreras a pie por las tardes (si no había carreras de caballos), y a obras de teatro. por las tardes.


Señoras principalesLa historia del ascenso de las mujeres al escenario

En la época eduardiana, las mujeres eran una parte necesaria y aceptada de la comunidad teatral. Las actrices eran celebridades, y su profesión era muy respetada y de buena reputación, incluso hasta el punto de que varias actrices se casaban con la nobleza. Pero ese no siempre había sido el caso, no en Europa en general, y especialmente no en la conservadora Old England. El dogma cristiano, y en particular el puritanismo, había mantenido a las mujeres alejadas del escenario durante gran parte del desarrollo temprano del teatro europeo. Esta, muy brevemente, es la historia de cómo llegó a ser y cómo llegó a ser revocada.

Influencia de la Iglesia y la Corona

El teatro, que tiene sus orígenes en la época clásica griega y romana o incluso antes, pronto se ganó la condena de la iglesia cristiana primitiva, probablemente debido a sus orígenes paganos y al hecho de que en sus primeros días era frecuentado comúnmente por prostitutas que ejercían su oficio. . En la Inglaterra cristiana, una sucesión de decretos eclesiásticos contra el teatro aseguró que durante cientos de años fuera prácticamente desconocido en este país. Todo eso cambió en la Edad Media cuando la Iglesia misma, de manera algo paradójica, resucitó el teatro para su propio fin. En una época de analfabetismo masivo, la iglesia necesitaba otros medios además de la palabra escrita para transmitir el mensaje de la Biblia a la población en general. Así, la iglesia introdujo las 'Obras de milagros', dramáticas reconstrucciones de historias bíblicas realizadas por monjes y hermandades religiosas en las plazas de los pueblos de todo el país. Pero la iglesia pronto descubrió que había abierto la caja de Pandora: la popularidad de estas 'obras milagrosas' inspiró la formación de grupos de músicos no seculares que realizaban otros tipos de obras meramente con fines de entretenimiento y lucro. Estas compañías inspiraron la condena inmediata de la iglesia, pero la iglesia misma había creado la demanda para sus producciones: había creado el entorno en el que podían sobrevivir, y sobrevivieron, lo hicieron.

Al igual que con las 'Obras milagrosas', estas primeras obras comerciales eran exclusivamente un coto masculino. Algunas convenciones tardan más en revertirse, y en la vieja Inglaterra que una mujer se exhibiera en público no solo era indecoroso, era inmoral, indecente. La igualdad de las mujeres era todavía una cosa de un futuro lejano. Las mujeres pertenecían al hogar, no alardeando en público. Entonces, antes de la construcción de los primeros teatros fijos, estas compañías de actores masculinos deambulaban por el país actuando donde y cuando había algunas monedas para hacer. Al ser itinerantes, sus mujeres viajarían forzosamente con ellas, pero aún así no podían actuar. Incluso los actores masculinos eran considerados en aquellos días con considerable desconfianza y desprecio, considerados poco mejores que ladrones o vagabundos. De modo que la idea de que las mujeres participaran en una profesión ya de por sí de mala reputación era impensable. Por supuesto, las obras de teatro comúnmente requerían papeles femeninos, por lo que esos papeles tenían que ser interpretados por hombres o, más comúnmente, por niños.

La mala reputación que se aferraba a aquellos relacionados con la profesión de actor en aquellos días era en gran parte responsabilidad de la iglesia. Si la iglesia no podía detener a estos grupos de músicos ambulantes, al menos podría asegurarse de que fueran ampliamente vilipendiados, incluso por aquellos que pagaron para verlos actuar. Fueron tolerados en un lugar solo el tiempo suficiente para dar su desempeño, y luego deben seguir adelante. Cuando los primeros teatros fijos se establecieron posteriormente en Londres, fueron bien recibidos por algunos, pero denunciados por muchos e incluso culpados de la Gran Plaga; después de todo, se creía comúnmente que la causa de la plaga era el pecado, y lo que era ¿Hay más pecado, según la iglesia, que el teatro? Irónicamente, estos primeros teatros pueden muy bien haber jugado un papel, ya que al apiñar a las personas en un espacio confinado habrían brindado una oportunidad para que una víctima desconocida infectara a otros.

Pero si la iglesia había sido durante mucho tiempo el enemigo implacable del teatro, la corona también había sido su fiel amiga. Ricardo III (1483-1485) fue el primer rey inglés en mantener su propia compañía de músicos, Enrique VIII (1509-1547) fue un devoto al que le encantaba aparecer con máscaras e incluso escribió e interpretó sus propias canciones. Isabel I (1558-1603), la reina virgen, adoraba el teatro y bajo ella y su sucesor Jaime I (1603-1625) el teatro florecería como nunca antes. Esta era, desde mediados del siglo XVI hasta mediados del XVII, fue la época de Shakespeare, Jonson, Marlowe, Ford y Beaumont entre otros, y los teatros estaban surgiendo por todas partes. Parecía que el teatro había sido aceptado por fin y estaba aquí para quedarse. - (cima)

Pero todavía no hubo actrices. Cuando se representaron por primera vez las grandes obras de William Shakespeare, todos los papeles tendrían que ser interpretados por hombres, incluso el más femenino y romántico de los papeles, 'Julieta' (en "Romeo y Julieta"). Probablemente no sea un accidente que las tramas de Shakespeare a menudo requirieran que sus personajes femeninos se hicieran pasar por niños. Dado que tenían que ser interpretados por niños de todos modos, esto habría aumentado el realismo. Puede que la iglesia haya sido derrotada en el tema del teatro en general, pero en lo que respecta a las mujeres, todavía gobernaba supremamente. La iglesia prohibió la aparición de mujeres y el teatro aún no era lo suficientemente poderoso como para resistir. Existe evidencia anecdótica, probablemente con algún elemento de verdad, de algunas mujeres que se hacen pasar por niños para interpretar los papeles para los que estaban más naturalmente dotadas. Pero en un momento en el que se mantenían pocos registros y cuando de todos modos nunca pudieron ser reconocidos adecuadamente por temor a ser procesados, estos informes ahora no se pueden verificar. Es realmente extraño considerar entonces que las grandes tragedias románticas de Shakespeare podrían haberse vuelto tan populares entre todos los papeles que fueron interpretados por hombres. Un verdadero testimonio del poder del teatro de que un discurso tierno y conmovedor de un hombre a una mujer podría, de hecho, ser pronunciado por un hombre a otro y esta anomalía evidente puede pasarse por alto tan fácilmente.

En el continente no existía tal problema, las cosas ya estaban cambiando. Durante los primeros años del reinado de Isabel en Inglaterra, las mujeres se establecieron firmemente en el teatro en Italia, y hacia el final de su reinado, lo mismo sucedería en Francia. La primera 'gran' actriz célebre del mundo fue de hecho una italiana, Isabella Andreini, miembro de una compañía llamada Gelosi que apareció en el escenario en Florencia alrededor de 1578. Aún así, Inglaterra se quedó atrás, incluso la España ultraconservadora vio la luz mucho antes. Inglaterra lo hizo. Algunos viajeros a Francia e Italia vieron producciones teatrales con el espectáculo adicional de artistas femeninas y aprobaron o desaprobaron, pero esto todavía era desconocido en la Madre Inglaterra. - (cima)

El teatro inglés continuó floreciendo durante el reinado de Carlos I (1625-1649), pero con el creciente movimiento puritano las nubes de tormenta se estaban acumulando. Charles Reign, sin embargo, vio la primera aparición de jugadoras profesionales en el escenario en Inglaterra, pero no eran inglesas. La reina de Carlos, Henrietta Maria, era francesa y fue su influencia lo que llevó a una compañía francesa, con actrices, a actuar en Londres en el Blackfriars Theatre. Los asistentes al teatro de Londres estaban fascinados y horrorizados al mismo tiempo al ver a las mujeres actuando en el escenario. Los puritanos se indignaron ante tal afrenta a su sensibilidad religiosa. Los conservadores estaban horrorizados ante la intrusión de una idea extranjera tan contraria a la tradición establecida. Una carta privada escrita al obispo de Londres y firmada por un tal Thomas Brande condenó la pieza y señaló: "Me alegro de decir que fueron silbadas, ululadas y arrojadas desde el escenario, así que no creo que lo hagan pronto". prepárate para volver a intentar lo mismo ". Aunque hubo quienes no vieron nada malo en tal idea, para la mayoría, como Brande, era demasiado pronto. La posición de los puritanos era en realidad algo hipócrita. No solo se oponían con vehemencia a la aparición de mujeres en el escenario, sino que también consideraban que la idea alternativa de que los hombres tomaran partes femeninas era una práctica igualmente abominable. El prominente político y autor puritano William Prynne en su "Histriomastix" (1632) se refirió a las actrices como "mujeres francesas, o más bien monstruos" y pasó a describirlas como "impúdicas, vergonzosas, poco femeninas, agraciadas".

Así que la primera introducción de mujeres en el teatro inglés había sido un fracaso, y cuando Oliver Cromwell subió al poder después de la Guerra Civil inglesa, el teatro se vio arrojado a otra era oscura. Con la corona abolida temporalmente, el teatro había perdido a su mayor aliado. Para los puritanos, si la actuación de las mujeres en público era una ofensa contra la moral, los niños disfrazados de mujeres, y en particular vistiendo ropa de mujer, era una abominación contra las Escrituras. No solo se seguiría prohibiendo a las mujeres subir al escenario, ahora se prohibiría la representación teatral en su totalidad y se cerraron todos los teatros.

Paradójicamente, esta prohibición del teatro en todas sus formas llevaría a que finalmente se abriera la puerta para que las mujeres inglesas aparecieran en escena. El teatro puede haber sido prohibido, pero la tradición de ir al teatro en Inglaterra era demasiado fuerte para ser suprimida por completo. Con los teatros cerrados, los mecenas acomodados de la profesión teatral organizaban representaciones secretas en sus propios hogares a las que solo se invitaba a amigos de confianza. Y dado que estas actuaciones eran ilegales de todos modos, había poca necesidad de realizarlas para observar las otras sutilezas legales, como la ley que prohibía a las mujeres actuar. Así fue que en algunas de estas actuaciones ilícitas, se vio a las primeras mujeres inglesas aparecer ante audiencias de pago. Entre ellos se destacó la Sra. Coleman, una mujer casada muy respetable que interpretó a la protagonista de una ópera dramática escrita por Sir William Davenant y actuó en un pequeño escenario en su casa señorial frente a invitados de pago. - (cima)

La puerta se abre por carta real

En el momento de la Restauración del rey Carlos II, algunos de los elementos más destacados de la sociedad inglesa habían visto actuar a mujeres y no lo habían encontrado tan terriblemente ofensivo. Además, el propio nuevo rey era un amante del teatro y durante cuatro años de exilio en el extranjero había visto muchas representaciones teatrales que incluían mujeres intérpretes. Estaba decidido a abrir la puerta a las jugadoras en Inglaterra, el problema era cómo hacerlo sin molestar a sus súbditos todavía en gran parte puritanos. Hábilmente, otorgó un estatuto a la compañía Drury Lane, convirtiéndola en Kings Own Company, y para evitar la indignación moral a sus súbditos causada por los niños disfrazados de mujeres, el estatuto requería que todas las partes femeninas debían ser interpretadas por mujeres. Así que ahí estaba, en un documento que existe hoy en día, la puerta a la profesión de actor se abrió a las mujeres nada menos que por la mano del propio Rey.

La reacción de los actores masculinos ante la introducción de las mujeres en su profesión fue mixta. Algunos lo vieron como una adición de realismo y, por lo tanto, mejorando su profesión, otros lo consideraron como "antinatural". Algunos se quejaron de la competencia de estos amateurs en una profesión en la que ya era bastante difícil ganarse la vida, otros se dieron cuenta de las oportunidades financieras de presentar a sus esposas e hijas al escenario. Independientemente de estos murmullos, una cosa pronto quedó clara: el público que asistía al teatro, una vez expuesto a las mujeres que interpretaban papeles de mujeres en el escenario, ya no aceptaría nada menos. Los actores y productores masculinos más progresistas pronto se dieron cuenta de que las mujeres atraían nuevos clientes al teatro, creando más demanda de representaciones y, por lo tanto, más trabajo para todos. - (cima)

La primera mujer inglesa en aparecer 'legalmente' en el escenario en Inglaterra fue Margaret Hughes, quien el 8 de diciembre de 1660 interpretó a 'Desdemona' en 'The Moor of Venice' (una reelaboración de 'Othello' de Shakespeare). La producción, en el teatro Vere Street, fue anunciada como la presentación de "la primera mujer que vino a actuar en el escenario". Se desconoce la reacción de la multitud, pero en general parece haber sido un éxito. Ciertamente, no desanimó a la dama, ya que se uniría a la compañía original del Theatre Royal (Drury Lane) y desempeñaría muchos más papeles en una carrera que le traería riquezas a través de las atenciones románticas del Príncipe Rupert (a quien le dio una hija). El prólogo, escrito por Thomas Jordan especialmente para la ocasión, se reproduce al pie de esta página. - (cima)

Algunas otras grandes actrices tempranas

Ahora que las mujeres finalmente fueron admitidas en la profesión de actor, muchas otras actrices talentosas seguirían ese camino hacia la fama y la fortuna. La más famosa de todas las primeras actrices inglesas es, por supuesto, Nell Gwynne (1650-1687). Aunque se la recuerda mejor como vendedora de naranjas (lo cual es incierto) y como amante del Rey (lo cual es seguro), fue principalmente una actriz. Nell Gwynne nació en 1650, la denominación de 'vendedora de naranjas' proviene de la creencia de que comenzó su asociación con el teatro vendiendo naranjas al público del King's Theatre. Sea o no cierto, en algún momento llamó la atención del actor Charles Hart, convirtiéndose en su amante y comenzando a actuar. Pronto se estableció como una talentosa actriz de cómics, especialmente hábil en el canto y el baile. A medida que florecía su carrera como actriz, llamó la atención de Lord Buckhurst, Charles Sackville, convirtiéndose a su vez en su amante también. Pero el amante que cimentó su fama fue Carlos II, rey de Inglaterra (en referencia a sus amantes anteriores, Nell a menudo se refería al rey como su Carlos III).

El rey Carlos era un mujeriego notorio, que tenía asociaciones con más de una docena de amantes, pero de todas ellas, Nell se convertiría en su favorita. La instaló en una casa en Pall Mall, que contenía una cama fabulosa hecha de plata maciza en el centro de una habitación forrada por completo con espejos. La cama sola había costado mil libras. Se sabe que Nell dio a luz a un hijo de Carlos II, quien con toda probabilidad fue concebido en esa misma cama. Aunque el rey se ocupaba del niño y de los que él creía que eran suyos por medio de sus otras amantes, a pesar de las más fervientes súplicas de Nell, se negó a concederle el deseo de darle un título al niño. Sin embargo, Nell permanecería cerca del rey hasta su muerte y continuaría viviendo en la casa que él le había comprado hasta su propia muerte en 1687.

La frecuencia con la que estas primeras actrices entretenían a miembros de la nobleza en sus camerinos y, a menudo, se convertían en sus amantes, contribuyó poco a mejorar la "respetabilidad" de su profesión. La propia Nell Gwynne, cuando la confundieron en su carruaje con la despreciada duquesa católica de Portland, Louise de Keroualle, y empujada por la multitud, respondió: "Oren que la gente buena sea civilizada, yo soy la puta protestante". Además, muchas de estas primeras jugadoras provenían de antecedentes dudosos, y el hecho de que se convirtieran en celebridades a menudo se debía más a su moral (o falta de ella) que a su talento artístico.

Aun así, cada vez más mujeres aspiraban a convertirse en actrices, y la necesidad de ellas era insaciable. Las mujeres de buena educación y / o "carácter" se iban a sentir atraídas por la profesión de actor y pronto aparecerían las primeras actrices verdaderamente grandes. Entre los primeros se encontraba Elizabeth Barry (1658-1713), hija de un abogado que había sido coronel del ejército del rey Carlos I. Cuando el rey perdió la guerra ante los parlamentarios, Barry había perdido todo lo que poseía y las perspectivas de la hija de un caballero destrozado parecían sombrías. En consecuencia, cuando tuvo la edad suficiente a la edad de 15 años, intentó subir al escenario. Después de un año con la compañía Dukes Theatre, fue despedida por carecer de talento e incapacidad de enseñar. Luego encontró un mentor en el conde de Rochester, un mujeriego que sin duda instruyó a la hermosa joven en algo más que las artes del teatro, pero sin embargo la convirtió en actriz. Elizabeth ya tenía belleza, Rochester le dio su 'presencia'. Esa cualidad indefinible que atrae a una audiencia a creer inquebrantablemente en la representación y llevar al jugador a sus corazones. Con el tiempo, se convirtió en la mejor actriz de su época, incomparable con ninguna otra mujer en el escenario.

La siguiente gran actriz, cuya carrera se superpuso a la de Elizabeth Barry, fue Anne Bracegirdle (Circa 1663-1748). Anne Bracegirdle apareció por primera vez en el escenario cuando era niña y luego alcanzaría sus mayores éxitos interpretando las comedias de William Congreve (cuya amante se rumoreaba que había sido). Anne era muy querida tanto por el público teatral como por sus compañeros intérpretes. También fue una belleza famosa que la llevó a convertirse en la causa inocente de la muerte de su buen amigo, el actor William Mountford. El capitán Richard Hill, un ne'er-do-well cuyos avances amorosos había rechazado Anne, decidió llevársela y solicitó la ayuda de su igualmente disoluto amigo Lord Charles Mohun. Su intento falló, pero cuando Mountford, al enterarse, corrió a la casa de Anne para asegurar su seguridad, se topó con la pareja y fue asesinado por ellos. A lo largo de su vida, Anne tuvo una reputación particular de virtud (a pesar de los rumores con respecto a Congreve), incluso se le obsequió con 800 guineas de una suscripción encabezada por Lord Halifax como tributo a su virtud. Su reputación se vio reforzada por su conspicua caridad hacia los pobres en Clare Market y alrededor de Drury Lane.

Su posición como actriz principal de Inglaterra finalmente fue desafiada por otra Anne, Anne Oldfield (1683-1730). Cuando las dos Anne se unieron a la compañía en The Haymarket en 1705, se convirtieron instantáneamente en rivales. Se organizó una especie de competencia en la que los dos jugarían el mismo papel en noches alternas y el público votaría quién era mejor. Cuando Anne Oldfield ganó la votación, Anne Bracegirdle determinó que había llegado el momento de retirarse del escenario.

Anne Oldfield, conocida popularmente como 'Nance', nació en una posición baja en la escala social y utilizó el escenario para elevar su estatus hasta que se ganó su lugar de descanso final en la Abadía de Westminster. Apenas había comenzado en ese camino cuando Anne Bracegirdle se hizo a un lado por ella, después de haber hecho un gran revuelo como 'Lady Betty' en "Careless Husband" para el actor / manager Colley Cibber dos años antes. Nance era una gran belleza y una mujer de talento, ingenio y determinación. Destacó especialmente en la comedia por la que era más admirada y, en general, se mostró reacia a emprender tragedias. Se dice que tenía una voz muy clara y distintiva y el dramaturgo francés Voltaire dijo que era el único jugador inglés al que podía seguir sin esfuerzo.

Ciertamente, se podría decir que ambos Anne estaban llenos de gracia, lo que hace que su nombre compartido sea particularmente adecuado. El nombre Anne se deriva del hebreo y significa "llena de gracia". - (cima)

En 1755 nació una hija en una familia teatral ambulante encabezada por el actor y gerente Roger Kemble y su esposa Sarah. La hija, también llamada Sarah, fue preparada para el escenario desde su nacimiento y estaba destinada a convertirse en una de las mayores tragedias que la profesión haya conocido.

Casi llegó a no ser así, porque cuando sus padres le prohibieron casarse con el actor William Siddons, miembro de la compañía de su padre, Sarah dejó la compañía para ocupar un puesto de sirvienta. Pero sus padres cedieron y Sarah regresó a la empresa y se casó con su William, y fue como Sarah Siddons (1755-1831) que saltó a la fama. Comenzando a hacerse un nombre en las provincias, en 1775 Sarah fue recomendada al gran David Garrick quien, después de un juicio, la contrató a ella y a su esposo para tocar en Drury Lane. Sin embargo, tocar ante una gran multitud en un teatro especialmente diseñado era muy diferente de lo que estaba acostumbrada. Sarah no pudo conformarse ni dar lo mejor de sí misma, fue ampliamente criticada por la calidad de sus actuaciones y pronto se retiró a las provincias.

Siete años después, habiendo contribuido enormemente a su aplomo y experiencia, y convertido en una gran favorita en las provincias, Sarah estaba lista para intentarlo de nuevo. Al interpretar el papel principal en "Isabella", Sarah se ganó tanto a la audiencia de Drury Lane que después de la escena de la muerte de Isabella la obra no pudo completarse debido al tumulto de la multitud que la adoraba. De la noche a la mañana su fama estaba asegurada. Todo Londres se volvió loco por ella, solo su nombre podría llenar cualquier teatro.

Of the many parts she would play in a distinguished career, it was the role of the tragic heroine that she played best, and none more so than that of 'Lady MacBeth' - a part she would play over many years and, fittingly, in her last stage performance at the Covent Garden in 1812. Even in retirement Sarah would sometimes give readings from Shakespeare which invariably drew large crowds.

Her death in 1831 was a great loss to the theatrical profession. At a time when acting was only just becoming a respectable profession for a woman Sarah's character was irreproachable. As an actress she had never had an equal, and having at first failed but then through perseverence triumphed, she set a shining example for all who aspired to follow her.

Theatre had not long to wait, however, before her most able successor arrived on the scene. And it was another Sarah - Sarah Bernhardt (1845-1923). This Sarah (her stage name) was born in 1844 in Paris as Henriette Rosine Bernard - the illegitimate daughter of a Dutch Jewish courtesan. She was educated in French Catholic convents and trained for the stage at the Conservatoire de Musique et Déclamation.

Sarah Bernhardt's stage career began in 1862, appearing mainly in comic theatre and burlesque. She quickly rose to fame on the stage across Europe and in the United States. Expanding her repertoire as her experience grew she developed a reputation as a serious dramatic actress. At the height of her career she was the most famous actress of her day known, to her adoring fans simply as "the Divine Sarah". She was probably the first truly international 'superstar'.

Sarah also embraced what was then a very new technology, and made several recordings (on cylinders and discs) of famous dialogue from various productions. She was also one of the first actresses to appear on film when she appeared as 'Hamlet' in "Le Duel Hamlet" in 1900. She went on to make eleven films in all. Sarah was also multi-talented, being an accomplished painter and sculptor as well as finding time to publish a series of books and plays throughout her life.

Her social life echoed that of some of her earlier forebears, having a string of lovers including a Belgian nobleman (the father of her only child), the writer Maurice Bernhardt and several artists and actors. She married once to a greek-born actor but it did not last.

On the stage she revelled in tradegic pieces and preferred roles in which her character died at the drama's end. Sarah lost her right leg through amputation in 1915, some years after suffering a serious injury. She carried on her career undaunted however, in spite of having to wear a wooden prosthetic limb. She died in Paris in 1923. Sarah Bernhardt has a Star on the Hollywood Walk of Fame. - (top)

That brings us up to the period to which this website is dedicated, the Edwardian era. A time graced by so many beautiful and talented actresses that it was no longer possible to single out any one as being elevated above the rest.

To reach this condition, women had at first for many years been banned from the stage. Then they had been tolerated more than accepted - lauded for their theatrical talents maybe, but still looked down upon as essentialy immoral and and of low character. Because of this, many early actresses adopted the apellation of 'Mrs' whether they were married or not, simply because the married title implied a greater air of respectability.

Gradually, through the efforts of many of the early proponents of their art the situation changed. The idea of theatre without women to play womens roles became inconceivable. Accomplished actresses, once unknown, then finding fame only through their off-stage exploits, eventually entered an age where they could be recognised for what they were. Where they could make their mark through their acting talents alone. No longer forced to trade upon their beauty, charm, and the influence of their lovers. Although some actresses still preferred to use the married title it was no longer necessary, an actress could use the unmarried appelation 'Miss', as in 'Miss Lily Elsie', and it still convey the epitomy of chaste respectability. The day of the actress had come of age, their finest hour had arrived. - (top)

"A Prologue to introduce the first Woman that came to act on the Stage, in the Tragedy called the Moor of Venice:"
Delivered at theatre in Vere Street, on Saturday, December 8th, 1660 - written by Thomas Jordan.

"I came, unknown to any of the rest,
To tell the news I saw the lady drest:
The woman plays to-day mistake me not,
No man in gown, or page in petticoat
A woman to my knowledge, yet I can't,
If I should die, make affidavit on't.

Do you not twitter, gentlemen? sé
You will be censuring: do it fairly, though
'Tis possible a virtuous woman may
Abhor all sorts of looseness, and yet play
Play on the stage where all eyes are upon her:
Shall we count that a crime France counts an honour?

In other kingdoms husbands safely trust 'em
The difference lies only in the custom.
And let it be our custom, I advise
I'm sure this custom's better than th' excise,
And may procure us custom: hearts of flint
"Will melt in passion when a woman's in't.

But, gentlemen, you that as judges sit
In the Star-chambers of the house the pit,
Have modest thoughts of her pray do not run
To give her visits when the play is done,
With "damn me, your most humble servant, lady"
She knows these things as well as you, it may be

Not a bit there, dear gallants, she doth know
Her own deserts and your temptations too.
But to the point: in this reforming age
We have intents to civilise the stage.
Our women are defective, and so sized,
You'd think they were some of the guard disguised

For, to speak truth, men act, that are between
Forty and fifty, wenches of fifteen
With bone so large, and nerve so incompliant,
When you call "Desdemona," enter giant.
We shall purge everything that is unclean,
Lascivious, scurrilous, impious, or obscene
And when we've put all things in this fair way,
Barebones himself may come to see a play.'

Primary Sources: "Ladies First", W. McQueen-Pope, Hutchinson 1952 Oxford Companion to the Theatre, 1st Ed. 1951 Oxford Interactive Encyclopaedia, (CD-ROM) 2002 Plus various other online and literary sources.


40 Odd Facts About the Inbred King Charles II of Spain

Born in 1661, King Charles II of Spain was the last Habsburg ruler of the country. Born into a family whose inbreeding was of epic proportions, he suffered severe deformities that led to him being known as El Hechizado, the bewitched. Charles II became King of Spain at the age of three, after his father died in 1665. Charles II often suffered from ill health and much of his reign consisted of others ruling the country in his stead. This led to internal political struggle within his family over who would call the shots. His mother and illegitimate half brother&rsquos feud led to political turmoil and arranged marriages for the young, sick king. Poor King Charles II suffered through ill health, political unrest and two dead wives before he died in 1700. Childless, his will named Phillip Anjou as successor to the throne, leaving the Spanish Empire in uproar and reeling into the War of Spanish Succession. Read on to learn more about his tragic life and reign.

A sketch of King Charles II. Getty Images/ Factinate.

40. He Was the Epitome of Habsburg Inbreeding

The Habsburgs were notorious for marrying cousins, uncles, aunts, whatever, to keep power within their family. Case in point: All of Charles&rsquo great-grandparents were descended from the same parents: Philip I and Joanna of Castile. Basically, their children had all married their cousins, who had all married their cousins (or someone of a close relation). By the time Charles came along, he was more inbred than if his parents had been brother and sister.


NEW YORK AND NEW JERSEY

“View of New Amsterdam” (ca. 1665), a watercolor by Johannes Vingboons, was painted during the Anglo-Dutch wars of the 1660s and 1670s. New Amsterdam was officially reincorporated as New York City in 1664, but alternated under Dutch and English rule until 1674.

Charles II also set his sights on the Dutch colony of New Netherland. The English takeover of New Netherland originated in the imperial rivalry between the Dutch and the English. During the Anglo-Dutch wars of the 1650s and 1660s, the two powers attempted to gain commercial advantages in the Atlantic World. During the Second Anglo-Dutch War (1664–1667), English forces gained control of the Dutch fur trading colony of New Netherland, and in 1664, Charles II gave this colony (including present-day New Jersey) to his brother James, Duke of York (later James II). The colony and city were renamed New York in his honor. The Dutch in New York chafed under English rule. In 1673, during the Third Anglo-Dutch War (1672–1674), the Dutch recaptured the colony. However, at the end of the conflict, the English had regained control.

The Duke of York had no desire to govern locally or listen to the wishes of local colonists. It wasn’t until 1683, therefore, almost 20 years after the English took control of the colony, that colonists were able to convene a local representative legislature. The assembly’s 1683 Charter of Liberties and Privileges set out the traditional rights of Englishmen, like the right to trial by jury and the right to representative government.

The English continued the Dutch patroonship system, granting large estates to a favored few families. The largest of these estates, at 160,000 acres, was given to Robert Livingston in 1686. The Livingstons and the other manorial families who controlled the Hudson River Valley formed a formidable political and economic force. Eighteenth-century New York City, meanwhile, contained a variety of people and religions—as well as Dutch and English people, it held French Protestants (Huguenots), Jews, Puritans, Quakers, Anglicans, and a large population of slaves. As they did in other zones of colonization, native peoples played a key role in shaping the history of colonial New York. After decades of war in the 1600s, the powerful Five Nations of the Iroquois, composed of the Mohawk, Oneida, Onondaga, Cayuga, and Seneca, successfully pursued a policy of neutrality with both the English and, to the north, the French in Canada during the first half of the 1700s. This native policy meant that the Iroquois continued to live in their own villages under their own government while enjoying the benefits of trade with both the French and the English.


Carlos II

Charles II, son of Charles I, became King of England, Ireland, Wales and Scotland in 1660 as a result of the Restoration Settlement. Charles ruled to 1685 and his reign is famous for the 1665 Great Plague that primarily affected London and the 1666 Great Fire of London.

Charles was born on May 29 th 1630 at St. James’s Palace in London. He received his education from the Bishop of Chichester and the Earl of Newcastle. However, what would be deemed his formal education ended when the Civil War broke out in 1642. Any education Charles received after the war broke out was dislocated by the necessity of his family having to move. In 1645, Charles, the heir to the Crown, had to flee England. He spent the next five years as a royal refugee in Jersey, France and the Netherlands.

Charles was in The Hague when he received information that his father had been executed in January 1649.

In 1650, Charles landed in Scotland to lead a Presbyterian rebellion against the English government. On September 3 rd , 1651, an army led by Oliver Cromwell defeated the Scots. The Scots were also defeated at Worcester (3 rd September 1651) after their army had invaded England. This defeat forced Charles abroad again and it placed England very much under the control of Cromwell. Charles lived with his mother in Paris. As a Daughter of France, Henrietta Maria received a small state pension. By 1654, diplomatic relations between England and France started to improve and Charles once again had to move – this time to Cologne.

However, Cromwell’s domestic policies did not endear him to the English and when he died in 1658 it is said that his coffin was guarded by some 30,000 soldiers as it was driven through London before his burial. While it is probable that contemporary commentators exaggerated this figure, there is little doubt that by the time of his death, Cromwell had created a society whereby you were either for Cromwell or against him – with little in between. Many celebrated his death and between 1658 and 1660, it became clear to the government that the restoration of the monarchy was of vital importance if society itself was not going to fragment.

General Monck, commander of the Protectorate’s army in Scotland, believed that the only way to unify the country was for the restoration of monarchy with Parliament governing the country. In this way the people would have an individual to rally around while Parliament continued to represent the will of the people when it came to decision-making. Monck had much sway in London, if only because his loyal army had a good reputation at a time when the armies of Parliament elsewhere in the land were being seriously weakened by desertions. Monck had always maintained connections with Royalists so it was only a matter of time before he and Edward Hyde discussed the terms of any potential restoration.

Edward Hyde, 1 st Earl of Clarendon, negotiated the Restoration Settlement on behalf of Charles. The final settlement was based on the Declaration of Breda (April 1660) in which Charles promised liberty of conscience, a land settlement and arrears of pay for the army. However, Parliament was to work out the details of these intentions– a sign of the relationship Charles and Parliament was to have. Parliament wanted to make it clear that they would not tolerate any similar behaviour associated with Charles I. Charles II would not have needed reminding that his father had paid with his life as a result of taking on Parliament.

Charles landed at Dover, Kent, on May 25 th , 1660. There seems to be little doubt that the Restoration was a highly popular event and contemporary writers record the celebrations that greeted Charles in Dover that extended all the way to Rochester.

Charles himself was too astute to get himself involved in similar political situations to his father – though he was also lazy and preferred enjoying himself to involving himself in political intrigue. However, despite his reputation for licentious behaviour – in stark contrast to the era of the Puritans – Charles was not totally passive when it came to Parliament and politics.

Probably most peoples’ perception of Charles II is of a man who wanted to enjoy himself – and there can be little doubt that Charles disappointed with regards to this – hence his nickname ‘The Merry Monarch’.

Charles had many mistresses while King of Great Britain. Probably the most famous was Nell Gwynn though others included Lucy Walter and the Duchess of Portsmouth. Charles acknowledged that he fathered fourteen illegitimate children.

The reign of Charles can be divided into specific parts.

The Earl of Clarendon was the most important political figure between 1660 and1667 and he dominated political affairs between those years.

The Cabal was the most important political entity between 1667 and 1673.

Sir Thomas Darby dominated politics between 1673 and 1679.

The Exclusion Crisis occurred between 1679 and 1681.

Between 1681 and 1685, Charles dispensed with Parliament and ruled as an absolute monarch.

Charles II died from a stroke on February 6 th , 1685.

“He lived with his ministers as he did with his mistresses he used them, but he was not in love with them. He showed his judgement in this, that he cannot properly be said ever to have had a favourite, though some might look so at a distance. He tied himself no more to them than they did to him, which implied a sufficient liberty on either side.

He had backstairs to convey information to him, as well as for other uses and though such information is sometimes dangerous (especially to a prince that will not take the pains necessary to digest them) yet in the main that humour of hearing everybody against anybody kept those about him in more awe than they would have been without it. I do not believe that ever he trusted any man or any set of men so entirely as not to have some secrets in which they had no share as this might make him less well served, so in some degree it might make him the less imposed upon.”

“He is very affable not only in private but in public, only he talks too much and runs out too long and too far he has a very ill opinion both of men and women, and so is infinitely distrustful he thinks the world is governed wholly by interest, and indeed he has known so much of the baseness of mankind that no wonder if he has hard thoughts of them but when he is satisfied that his interests are likewise become the interests of his ministers, then he delivers himself up to them in all their humour and revenges. He has often kept up differences amongst his ministers and has balanced his favours pretty equally amongst them…..he naturally inclines to refining and loves an intrigue….he loves his ease so much that the great secret of all his ministers is to find out his temper exactly and to be easy to him. He has many odd opinions about religion and morality he thinks an implicitness in religion is necessary for the safety of government and he looks upon all inquisitiveness into these things as mischievous to the state he thinks all appetites are free and that God will never damn a man for allowing himself a little pleasure. I believe he is no atheist, but rather he has formed an odd idea of the goodness of God in his mind he thinks to be wicked, and to design mischief, is the only thing God hates.”


The King’s Revenge: Charles II and the Greatest Manhunt in British History

On 30 January 1649 King Charles I of England, Ireland and Scotland was beheaded on a scaffold outside the Banqueting House at Whitehall. He had been condemned for “traitorously and maliciously” levying war against his own people by an extraordinary High Court of Justice, which had been set up as a result of the political manoeuvrings of Oliver Cromwell and a group of hard-line parliamentarian army officers and MPs.

Countless books have been written about the fate of the ‘martyr king’, but what Don Jordan and Michael Walsh have set out to do in this fast-paced, lively work is to trace the fates of those who were most prominent in bringing about the king’s death. They tell the story of the luckless individuals who, following the restoration of the monarchy in the person of Charles’s son, Charles II, in 1660, would be hunted down as ‘regicides’.

No one could mistake The King’s Revenge for a loyal literary garland intended to celebrate the occasion of the present queen’s diamond jubilee. Sporting a grim cover depicting a crown superimposed on a headsman’s axe and a blood-spattered union flag, this is a book that wears its heart upon its sleeve, and from first to last it is made abundantly clear that the authors’ sympathies lie with “the men who dared to sit in judgement upon King Charles I” rather than with their royalist and neo-royalist opponents. Thus Charles is described at one point as a ruler “more likely to know the names of 15th-century Venetian painters than those of his own subjects,” while his son is portrayed as a vindictive and unscrupulous young man who was determined to wreak revenge upon his father’s executioners by whatever means he could.

The authors begin by retelling the story of Charles I’s trial – here characterised, with a nod to Geoffrey Robertson, QC, author of The Tyrannicide Brief, as “the first war crimes trial in history [which] was to provide the basis of the rights and freedoms we take for granted today”.

Next, they describe the initial attempts of royalist assassins to hit back at the men who had sat in judgement on the king during the late 1640s and early 1650s.

Finally, they move on to explore the complex sequence of events which unfolded between 1660 and 1662, as many of the prominent former parliamentarians who had played a part in bringing about the king’s execution managed to wriggle off the hook, while others – more humble, more unfortunate or simply more principled – were exempted from pardon, tried and eventually executed.

Jordan and Walsh provide vivid accounts of the bravery and fortitude with which the condemned men met their deaths and there are many poignant vignettes, including that of Charles I’s former prosecutor, the lawyer John Cook, attempting to cheer his fellow captive, the Puritan preacher Hugh Peter, on the day fixed for their execution with the words: “Come, brother Peter, let us knock at heaven-gates this morning. God will open the doors of eternity to us before twelve of the clock!”

While the authors’ language is anachronistic at times, and their bibliography is sketchy (it seems remarkable that Ronald Hutton’s penetrating study of Charles II is not cited here), few could deny that they have provided a stirring hymn of praise to their republican heroes.

Mark Stoyle is professor of early modern history at the University of Southampton


Comentarios

fran rooks (author) from Toledo, Ohio on June 21, 2020:

Thanks for reading and his last words spoke volumes.

Virginia Gobetz on June 20, 2020:

"Let not poor Nellie starve."King Charlesll to his brother and heir,James referring to Nell Gwynn,on his death bed.

fran rooks (author) from Toledo, Ohio on March 16, 2020:

Rosina S Khan on March 15, 2020:

It&aposs nice to know about King Charles II who cared enough for his wife, Queen Catherine and yet had so many mistresses and illegitimate children. Charles also did a number of good deeds during his reign. Yes, his account is interesting to read. Thank you for sharing.

Mitara N from South Africa on March 15, 2020:

fran rooks (author) from Toledo, Ohio on March 15, 2020:


6. He Sent Him Away

Soon, the tides changed and it the Royalists began to lose ground. Fearing for his son and heir’s life, Charles I made a heartbreaking decision. He sent Charles II, then 16 years old, on the long journey to France, where he’d find safety with his mother and her family. It was a wise decision, as things were about to get way worse.

Wikipedia

Nell Gwyn (Gwynne)

“Pray good people be civil, I am the protestante whore” was Nell Gwyn’s cheeky retort to the masses pushing around her coach in the mistaken belief that it was that of the Duchess of Portsmouth, the Catholic Louise de Keroualle.

‘Pretty, witty Nell’ was perhaps the best known and remembered mistress of King Charles II.

She was one of many (there were 13 in all during his lifetime), but she was the least ‘greedy’ of them all. When he lay dying he begged his heir, the Duke of York, “not to let poor Nellie starve”.

In her early teens, Nell Gwyn was engaged to sell oranges at the King’s Theatre. Her natural wit and complete lack of self-consciousness caught the eye of the actor Charles Hart and others, and Dryden wrote plays to exploit her talents as a comic actress.

She became Charles Hart’s mistress, she called him Charles the First, and was then passed to Charles Sackville, Lord Buckhurst, whom she dubbed Charles the Second, and later the King, calling him her Charles the Third.

Lady Castlemaine (Barbara Palmer) had been King Charles’ mistress for many years when he became enamoured of Nell.

The rivalry between Nell, Lady Castlemaine, Frances Stuart, Louise de Keroualle, Lucy Walters, Moll Davis and sundry others made the King’s life difficult at times!

Charles had 13 children by these ‘ladies’ and agreed to support the children he believed were his. He had doubts about some of Lady Castlemaine’s children as he had caught her in a compromising position with John Churchill, later Duke of Marlborough. Lady Castlemaine’s last child, born 1672 was acknowledged to be Churchill’s.

Other ladies came and went – one Winifred Wells was a Maid of Honour. She was described as having the ‘carriage of a goddess but the physiognomy of a dreamy sheep’ !

Moll Davies, also an actress, had a child by the King. The child was known as Lady Mary Tudor. Moll was given a house in Suffolk Street and a ring worth £600 by the King before she fell from favour.

Nell was not greedy and grasping like her rivals, but did receive a house near Pall Mall and when she first knew the King, she asked for just £500 a year!

King Charles gave her a pension of £4000 a year from rents in Ireland and later another £5000 a year out of the Secret Service Fund.

Towards the end of 1669 Nell withdrew from the stage because she was pregnant. The child was a boy: however her other son, born two years later, died.

Unlike Charles’ other mistresses, Nell never received a title herself, but by using clever tactics she obtained a title for her son.

“Come here you little bastard” she is reputed to have said to her small son in the Kings presence. The King was horrified, but as Nell asked, “what should she call him, was not bastard true?” The King immediately made him Duke of St. Albans!

When the King died in 1685 Nell’s creditors descended upon her – she never did starve, but was in grave danger of being sent to a Debtors prison. She appealed to King James and to his credit, he settled her immediate debts and gave her a pension of £1500 a year.

James asked in return that her son should become a Catholic but James was to be disappointed.

Nell survived Charles by only two years and was only in her thirties when she died. She became a legend, the only royal mistress in English history to provoke popular affection.

“She would not”, she told a hopeful suitor in her colourful language that was part of her charm, “lay a dog where a deer laid”!


King of Scotland and England

(20) KING CHARLES II. was born 1630, but after his father´s death the country was ruled by Oliver Cromwell. He was crowned King of Scots in 1651, but was not crowned King of England till 1660. In 1662 he married Catherine, daughter of King John IV. of Portugal, but died without legitimate issue in 1685.

Arms: of King Charres II. when he recorded in the Lyon Office, in 1672, his achievement as King of Great Britain, France and Ireland.-1 and 4. Scotland. 2. Quarterly France and England. 3. Ireland. The shield encircled with the Orders of St. Andrew and The Garter. CREST: A red lion sejant affronte crowned gold, holding aloft in the right paw a naked sword proper, and in the left a sceptre proper. SUPPORTERS: Dexter, A silver unicorn, horned, maned and hoofed gold, crowned with an imperial and gorged with an open crown of fleurs-de-lis and crosses patty, gold, to the last a gold chain is affized passing betwixt the fore legs and reflexed over the back. He holds aloft a blue banner charged with a silver saltire Sinister, A lion guardant crowned gold. He holds aloft a white banner charged with a red cross. MOTTOES: Above the Crest "In_defence," and below the shield "Dieu_et_mon_droit" (Stodart).

King Charles II. had many illegitimate children

(a) James Crofts, afterwards Scott, son of King Charles II. by Lucy Walters, was born 1649. In 1663 he was created DUKE OF MONMOUTH, Earl of Doncaster, Baron Scott of Tindall (Tynedale), and two months later he married Anne, Countess of Buccleuch. The two were then created DUKE AND DUCHESS OF BUCCLEUCH, Earl and Countess of Dalkeith, Lord and Lady Scott of Whitchester and Eskdale. The Duke defeated the Covenanters at Bothwell Bridge in 1679, but in the same year he was ordered to leave the country. He returned in 1685, shortly after his father´s death, and assumed the title of King. He was defeated at Sedgemoor on 5th July, captured three days later, and was beheaded 15th July 1685 in London. His own honours were forfeited, but the other honours have continued to his descendant, the present Duke of Buccleuch. The Earldom of Doncaster and Barony of Scott of Tindall were restored to the family in 1743, but not the Duchy of Monmouth.

(1) First Arms, I and 4. Ermine, on a red pile three gold lions passant guardant. 2 and 3. Gold, a blue shield charged with three gold fleurs-de-lis, this shield within a red double tressure fiory-counter-fiory (Woodward).

(2) On his Seals, 1669 and 1673.-I and 4. Scotland

2. France and England, quarterly. 3. Ireland. The whole surmounted by a ribbon, sinister. En surtou4 On a bend a star followed by two crescents for Scott. CREST: A lion statant guardant crowned. SUPPORTERS: A unicorn and stag, each gorged with a coronet and chained (Macdonald).

(3) The present Duke of Buccleuch bears the Arms of King Charles II. in Quarters I and 4, debruised by a silver baton sinister. 2. Gold, on a blue bend a mullet of six points between two crescents gold (Scott). 3. Quarterly first and fourth, Silver, a red heart crowned gold, on a blue chief three silver stars (Douglas) third and fourth, Blue, a bend between six cross crosslets fitchy gold (Mar). This quarter within a gold bordure charged with a red double tressure flory-counter-flory. CREST: A stag trippant proper, horned and hoofed gold. SUPPORTERS: Two ladies richly attired in green habits, their under robes blue, the uppermost white, and upon their heads plumes of three white ostrich feathers. MOTTO: "Amo."

(b) Charles Fitz-Charles, son of King Charles II. by Catharine Peg, was born 1657. In 1675 he was created EARL OF PLYMOUTH, Viscount Totnes, Baron Dartmouth. He died without issue, i68o. Arms.

Arms of King Charles II., debruised by a baton sinister, vair (Woodward).

(c) Charles Fitz-Roy, son of King Charles II. and Barbara Villiers, Countess of Castlemaine, afterwards created Duchess of Cleveland, Countess of Southampton Baroness Nonsuch. He was born 1662, and in 1675 was created DUKE OF SOUTHAMPTON, Earl of Chichester, Baron of Newbury. He died 1730, and was succeeded by his son

(i) William Fitz-Roy, DUKE OF CLEVELAND AND SOUTHAMPTON. He died without issue in 1774. Arms:-Arms of King Charles II., debruised by a baton sinister, ermine (Nisbet).

(d) Henry Fitz-Roy, second son of King Charles II. and the above Duchess of Cleveland. He was born 1663, and was in 1672 created Earl of Euston, Viscount Ipswich, Baron Sudbury, and in 1675 was created DUKE OF GRAFTON. "He_distinguished_himself_in_suppressing_the_rebellion_of_the_ Duke_of_Monmouth_(his_natural_brother,_No.20_a),_but_was_one_of_the_first_to_ desert_his_uncle,_King_James_II._JAMES_VII._and_II_,_ King_of_Scotland_and_England,_and_join_William_of_Orange" (G. E. C.). He died 1690. His descendant is the present Duke of Grafton. Arms:-Arms of King Charles II., debruised by a baton sinister company, silver and blue (Nisbit). The present Duke has for CREST: On a red chapeau, turned up ermine a gold lion statant guardant, crowned with a blue ducal coronet and gorged with a collar counter compony, silver and blue. SUPPORTERS: Dexter, A gold lion rampant guardant, crowned with a blue ducal coronet and gorged with a collar counter compony, silver and blue Sinister, A silver greyhound gorged as the other. MOTTO: "Et_decus_etpretium_recti."

(e) George Fitz-Roy, third son of King Charles II. and the above Duchess of Cleveland, was born 1665. In 1674 he was created Earl of Northumberland, Viscount Falmouth, Baron Pontefract, and in 1683 DUKE OF NORTHUMBERLAND. He died without legitimate issue, 1716.

Arms:-Arms of King Charles II., debruised by a baton sinister compony, ermine and blue (Nisbet). Crest and Supporters as 20 d (Doyle).

(f) Charles Beauclerk, son of King Charles II. and Eleanor (Nell) Gwynne, was born 1670, and in 1676 was created Earl of Burford, Baron Hedington, and in 1684 DUKE OF ST. ALBANS. He died 1726. The present Duke of St. Albans is his descendant. Arms:-Arms of King Charles II., debruised by a red baton sinister, charged with three silver roses, barbed and seeded green (Woodward). The present Duke bears these Arms.-i and 4, quartered with 2 and 3. Quarterly Red and gold, in the first quarter a silver mullet (De Vere). CREST: On a red chapeau turned up ermine, a gold lion statant guardant, crowned with a ducal coronet per pale, silver and red, gorged with a red collar, charged with three silver roses, barbed and seeded green. SUPPORTERS: Dexter, A silver antelope horned and hooftd gold Sinister, A silver greyhound. Both SUPPORTERS gorged with a collar like the crest. MOTTO: "Auspicium_melioris_oevi"

(g) Charles Lennox, son of King Charles II. and Louise de Keroualle, Duchess of Portsmouth, was born 1672, and in 1675 was created DUKE OF RICHMOND, Earl of March, Baron Settrington, and in the same year DUKE OF LENNOX, Earl of Damley, Lord Torboltoun (S.). He died 1723, and his descendant is the present Duke of Richmond, Lennox, and Gordon.

Arms:-Arms of King Charles II. within a bordure compony red and silver, the silver panes each charged with a red rose. Over all an escutcheon of Aubigny, red, three gold buckles (Woodward). [Plate I., fig. 9].

The present Duke bears these Arms.-1 and 4, quartered with 2 and 3. Quarterly first, Blue, three gold boars´ heads couped (Gordon) second, Gold, three red lions´ heads erased (Badenoch) third, Gold, three crescents within a double tressure fiory-counter-fiory, red (Seton) fourth, Blue, three silver fraises (Fraser). CRESTS: 1. On a red chapeau, turned up ermine a gold lion statant guardant, crowned with a red ducal coronet, and gorged with a collar as the bordure round the Arms.. 2. Out of a gold ducal coronet a stag´s head and neck, affront

proper attired with ten gold tynes. SUPPORTERS: Dexter, A silver unicorn, horned, maned and hoofed gold Sinister, A silver antelope, horned and hoofrd gold. Each Supporter gorged with a collar as the bordure round the Arms. MOTTOES: "En_la_rose_je_fleuris," and over the second Crest "Bydand"


Ver el vídeo: Charles V and Philip II say goodbye Carlos, rey emperador